El secreto masónico

La Masonería Universal es, en esencia, una institución tanto secreta como discreta. Su naturaleza no se revela plenamente sino a aquellos que, tras un proceso de preparación y dedicación, se convierten en sus adeptos. Este camino es progresivo y demanda tiempo, paciencia y compromiso, ya que la profundidad de su ritualidad y sabiduría solo se desvela gradualmente. Para acceder a los misterios más elevados, es necesario permanecer en la Orden por un período significativo y ser elegido por los Maestros, quienes reconocen en el candidato la disposición y el mérito para recibir las enseñanzas de la Escuela Iniciática. Este proceso asegura que sólo quienes están verdaderamente preparados puedan acceder a los conocimientos más profundos.

Nuestra cofradía se distingue por su carácter hermético, lo que significa que sus verdaderos principios y prácticas permanecen ocultos para el mundo profano. Las expresiones públicas de la Masonería son deliberadamente generales y descriptivas, diseñadas para ofrecer una visión superficial de aquello que ha sido legado por generaciones de iniciados. Estas manifestaciones externas no revelan la riqueza simbólica ni la profundidad espiritual que se experimenta en el interior de la Orden. Sólo aquellos que han sido iniciados y han avanzado en los grados pueden comprender plenamente la trascendencia de esta tradición milenaria.

El proceso de selección de miembros en nuestra cofradía es riguroso y meticuloso. No se trata simplemente de un deseo de ingresar, sino de demostrar cualidades y valores que se alineen con los principios masónicos. Quienes son admitidos deben sentirse honrados y privilegiados, ya que han sido elegidos tras un cuidadoso examen de su carácter, intenciones y potencial para contribuir al crecimiento espiritual de la Orden. Este criterio de selección asegura que la fraternidad esté compuesta por individuos comprometidos con la búsqueda de la verdad y el perfeccionamiento personal y colectivo.

La Orden Masónica ocupa un lugar único entre las instituciones humanas debido a su profunda naturaleza mística, alquímica y transformadora. No se limita a transmitir conocimientos teóricos, sino que inspira y construye en sus adeptos una nueva forma de entender la existencia. A través de sus enseñanzas y rituales, fortalece el espíritu de sus miembros, enseñándoles a equilibrar el crecimiento exterior con el decrecimiento interior, es decir, a despojarse de las ataduras del ego para alcanzar una comprensión más elevada de sí mismos y del universo. Este proceso de transformación es gradual y exige una entrega constante.

El mayor secreto de la Masonería Universal radica en la experiencia misma de ser parte de ella. Lo que se vive dentro de la Orden, lo que se siente y se comprende como masón, es algo que no puede ser explicado ni entendido plenamente por quienes no han sido iniciados. Esta vivencia íntima y personal es lo que distingue a la Masonería de otras instituciones, ya que su esencia no puede ser transmitida mediante palabras o escritos, sino que debe ser experimentada directamente. Es un viaje interior que transforma al individuo y lo conecta con una realidad más profunda y significativa.

El verdadero secreto masónico reside en la guía del mundo espiritual, que orienta el trabajo de los adeptos hacia postulados que trascienden lo material. A través de esta conexión, el masón puede acceder a nuevos mundos, moradas abstractas y filosofías que desafían las limitaciones de la comprensión humana. Este camino no solo enriquece la vida espiritual del individuo, sino que también lo impulsa a contribuir al progreso de la humanidad desde una perspectiva más elevada y consciente. Así, la Masonería se convierte en un faro de luz para quienes buscan trascender lo efímero y conectar con lo eterno.