El grado 66° de Menfis - Mizraim y su relación con la Iglesia Gnóstica

El grado 66° del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis - Mizraim representa una de las cumbres más elevadas dentro de la estructura iniciática de esta orden masónica. Este grado, profundamente vinculado con las tradiciones gnósticas, simboliza la unión entre la masonería y los misterios espirituales de la Iglesia Gnóstica. En este nivel, el iniciado explora la esencia del conocimiento gnóstico, que busca la liberación del espíritu a través de la comprensión de las verdades eternas y la conexión directa con lo divino. El grado 66° no es solo una etapa ceremonial, sino un llamado a trascender las limitaciones del mundo material y a alcanzar la iluminación espiritual.


La relación entre el grado 66° y la Iglesia Gnóstica se fundamenta en la búsqueda compartida de la gnosis, el conocimiento interior que permite al ser humano comprender su naturaleza divina. En este grado, el masón se sumerge en el estudio de los textos gnósticos, las enseñanzas de los maestros espirituales y los símbolos sagrados que revelan la unidad entre el microcosmos (el ser humano) y el macrocosmos (el universo). Este proceso no es meramente intelectual, sino que implica una transformación profunda del ser, guiada por los principios de amor, sabiduría y verdad.

Uno de los aspectos más destacados del grado 66° es su enfoque en la restauración de la armonía universal. A través de rituales y prácticas espirituales, el iniciado trabaja en la reconciliación de los opuestos, simbolizada por la unión de lo masculino y lo femenino, lo material y lo espiritual, lo humano y lo divino. Este grado enseña que la verdadera maestría no se alcanza a través del dominio sobre los demás, sino mediante la integración de todas las facetas del ser y la conexión con la fuente primordial de la existencia.

En conclusión, el grado 66° de Menfis - Mizraim representa un puente entre la masonería y la tradición gnóstica, invitando al iniciado a explorar los misterios más profundos de la existencia y a alcanzar la plenitud espiritual. Para quienes se adentran en este nivel, el grado 66° es una oportunidad para trascender las limitaciones del mundo material y para convertirse en un canal de luz y sabiduría en el mundo. Este grado no solo es una etapa en el camino masónico, sino una llamada a vivir en armonía con el universo y a contribuir a la evolución espiritual de la humanidad.